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Viene siendo habitual acudir a la figura del fraccionamiento, para poder hacer frente, de forma equilibrada y repartida en el tiempo, de las deudas tributarias derivadas de la actividad económica de las empresas.

De un tiempo a esta parte, la tendencia empieza a complicarse en cuanto a la utilización de este recurso como medio para estar al corriente de las obligaciones tributarias.

La evolución ha sido visible y con una clara tendencia a trabar el acceso a los fraccionamientos, de forma que, cuando antes concedían fraccionamientos por todos los conceptos, desde 2013 se han ido endureciendo las instrucciones recibidas y se han aferrado a la normativa tributaria, con un solo objetivo, el ánimo recaudatorio, y perdiendo de vista el objetivo esencial que la propia Agencia Estatal enuncia como medio de actuación para ayudar a los contribuyentes a cumplir sus obligaciones tributarias.

Con la Instrucción 4/2014, de 9 de diciembre, se establecían las pautas de actuación de la Administración, a la hora de tramitar las solicitudes de fraccionamiento y aplazamiento de deudas. Todo indica que durante este ejercicio 2016, dicha instrucción va a ser aplicada de forma más estricta, sobretodo en lo relacionado a la valoración de la existencia de dificultades económico-financieras que de forma transitoria, impidan al obligado realizar el pago de sus deudas tributarias, circunstancia principal que motiva la solicitud y la concesión del fraccionamiento.

En la praxis, cuando se producen tres o cuatro solicitudes de fraccionamiento de forma consecutiva, La Agencia Tributaria, puede considerar que, si bien no se trata de una circunstancia puntual y excepcional, podría tener la consideración de circunstancias de carácter estructural, denegando de forma sistemática la petición de fraccionamiento, al entenderse que, se esta produciendo una financiación con este ente público, actuando más como entidad financiera que como garantizador de la aplicación efectiva del sistema tributario estatal y aduanero.

Asimismo, en cuanto a lo que las reconsideraciones se refieren, simplemente habría que destacar la denegación de forma sistemática a tal petición, lo cual llama la atención lo herméticamente cerrado que queda el acceso a esta posibilidad.

Fuentes directas de la Agencia Tributaria, nos trasmiten la rigurosidad en la que se va a aplicar esta Instrucción durante 2016 y ya se están dejando ver las primeras reacciones.

Nuestra recomendación: ante la previsión de dificultades de liquidez para hacer frente a las deudas tributarias, se acuda a otros medios de financiación, preferentemente el bancario, y se tenga una planificación de tesorería en aras al cumplimiento de futuras obligaciones.